miércoles, 17 de diciembre de 2008

Vencimiento: 21/05/2009

Ayer me indigné. Mucho. Y con mi papá. Estábamos almorzando juntos cuando llama mi tía y empiezan a charlar sobre la cena navideña de este año que se va cuando de repente escucho un "¿Viste?. Pensamos que se quedaba soltera...". ¡Sí, hablaban de mí como un producto con fecha de caducidad!.
Es que me caso, para sorpresa de mi familia, que deben haberse cansado de rezarle a San Antonio, tirarle flores a Iemanjá todos los 2 de febrero y realizar cualquier otro rito que me aproximara a este momento. Ahora digo yo, ¿a nadie se le ocurrió preguntarme si yo me quería casar antes de decidir que sería infeliz por el resto de mi vida por estar con 29 años y soltera?. La decisión de casarnos fue mía y de mi compañero, nuestra y nada más que nuestra y podríamos haber continuado conviviendo por siempre y para siempre sin casarnos y seríamos igual de felices. Me sorprende como en pleno siglo XXI el estigma de la soltera con treinta continua persiguiéndonos. Parece que nadie recuerda que las mujeres (y lo hombres) ahora hacemos más que tener hijos antes de los 25. Estudiamos, viajamos, conocemos otras personas...bah, vivimos un poco la vida antes de hacer (o no) lo mismo que nuestros padres. Me indigné y sigo indignada. Pareciera que todo lo que hice en este tiempo antes de decidir casarme (recibirme, viajar con la mochila por todos lados, mudarme a otro país, seguir estudiando), no fue tan importante porque...¡me iba a quedar soltera con 30 años!. Todas mis conquistas personales parecen que se opacan ante el hecho de que existía una posibilidad de no tener una libreta firmada. A veces escuchaba este tipo de comentarios y pensaba: " ¡Qué exagerados! ¡Eso ya no pasa!!". Y suena la chicharra como en un juego de preguntas y respuestas en el que el grito del locutor asusta al decir: ¡equivocado!".

Miro mi documento de identidad: nacida el 21 de mayo de 1979. No sabía que tenía validad hasta el 2009 esto... .

4 comentarios:

  1. Ja ja ja. Tus padres querían una Susanita y criaron una Mafalda.
    Tampoco es para tanto, che. Todavía estamos en una sociedad tradicionalista que de una manera u otra espera lo mejor para sus hijos. Y seguro que para tus viejos lo mejor para vos era que te casases, y les diste una alegría!! No lo mirés con otros ojos más que con esos.
    Yo les recriminaba a mis viejos haberme mandado a un colegio de curas para hacer la secundaria. ¡Una etapa horrible! (Salvo los amigos/as que hice y todavía conservo). Pero con los años me fui dando cuenta de que ellos me habían mandado a ese puto colegio porque creían que era lo mejor... ¿Qué culpa les puedo echar?
    ¿Y qué culpa podés endilgarles a tus viejos y parientes de que se pongan contentos al recibir la noticia de tu casamiento? Tomalo con gracia. Ellos realmente deben estar contentos de que te cases.
    Y MUCHA SUERTE, VERÓNICA, PARA TU FUTURA VIDA.
    (Acordate que los viejos siempre van a estar ahí, te cases o no).
    Un beso

    ResponderEliminar
  2. ¡Gracias!. Y sí, pensé lo mismo que vos: " a callar y dejarlos que sean felices". Ahora con el tema de la iglesis, ¡no negocio!. No y punto, jejeje.

    ResponderEliminar
  3. ¡¿Cómo?! ¿No vas a llegar a la iglesia en un auto antiguo -que nunca te va a pertenecer- y que la modista te arregle constantemente el vestido y el fotógrafo te deje ciega de tantos flashes? ¿No vas a vestirte de blanco, vestido largo, con cola y el Ave María cantado por un coro vestido con togas oscuras? ¿No vas a entrar resplandeciente y caminar lentamente por el centro de la iglesia mientras todos, todos, te miran y sonríen, mientras tu vista se clava en tu novio, allá adelante, junto al cura, vestido de frac negro y moño? ¿No vas a internarte seis o siete horas antes en la peluquería para que parezcas una princesa?... ¡Desagradecida! ¡Toda una vida dándote una educación acorde a los cánones católicos, apostólicos y romanos y ahora les hacés esto! ¡Podres papis!...

    ResponderEliminar
  4. Eeeeeh...no. Pero gracias a tu comentario me sentí una hereje y me estoy autoflagelando al emjor estilo monje albino de El Código Da Vinci al grito de "¡desagradecida!".
    Pero en seguida me acuerdo que mi papá quiere que me case en la iglesia polaca de la Czestochowa porque somos polacos y orgullosos aparentemente y pienso horrorizada en una posible misa en polaco...¡misa y en polaco!. La autoflagelación ya no parece una tortura de repente...

    ResponderEliminar